Esta es mi obsesion, cual es la tuya¿?
(…) Me cambié, me pinté, me arreglé un poco el pelo y decidí que esa noche iba a tomar
alcohol. Mientras ellas consumían cerveza en cantidades inidentificables, yo empecé
casi sin querer a convertirme en una alcohólica anónima llenando vasos y vasos de licor
de melón. Todavía recuerdo el gusto de ese licor y me siguen dando nauseas, es cierto.
Tomé tanto alcohol que en media hora estaba en otro planeta.(…). No solamente
había sido abandonada y reemplazada sino también estaba borracha y perdida; supongo
que no hay imagen más patética que aquella.
En el departamento de mar del plata teníamos una nueva huésped: otra Dolores
(llamémosla Loli) que también era compañera nuestra de la universidad en aquel
momento. Loli se dio cuenta de mi estado de inmunidad cerebral y me dijo: “Cielo, ¿te
sentís bien?”. Le contesté que cualquier persona con medio dedo de frente hubiera
sabido la respuesta sin preguntar siquiera. “Bueno, escuchame, es mejor que vomites
entonces”. No sé vomitar, eso le dije.Y a decir verdad era una imagen un tanto más
desagradable que esta borrachera amorosa que tenía encima. “Yo te ayudo, vamos al
baño y te meto los dedos”.(…) Loli lo hizo e instantáneamente, después de vomitar, me sentí muchísimo mejor. Al vomitar experimenté una descarga que no había sentido antes: flotaban entonces ñoquis con licor de melón y algunas muchas penas concebidas por Alejandro aquellos
últimos días antes de este.(…) después de vomitar, me acosté en la cama y me quedé ahí, aliviada y con mucho asco, sin fuerzas siquiera para agredirlo o agredirme, para insultarlo o insultarme… simplemente quería dormir. Lo hice en pocos minutos y mientras me cubría un velo de sueños y recuerdos de un inodoro,(…) Al despertarme, el día siguiente, recordé lo que había sucedido: miles de ecos gritaban sin piedad en mi cabeza: “nos estamos mudando”, “¿te meto los dedos?”, “ahora me siento mejor”. Cuando se levantaron mis amigas, decidimos ir a almorzar al patio de comidas del paseo de compras más cercano. Fuimos a Mc Donalds y pedí un sándwich de pollo con lechuga y mayonesa. Lo comí entero pero mucho antes de
terminarlo ya me estaba sintiendo mal: me dolía muchísimo el estómago y sentía que
ese sándwich estaba de más, que no era necesario alojarlo en mi estómago. Me sentía
mal: la última vez que me había sentido mal, lo solucioné vomitando; muy bien, iba a
solucionarlo en aquel momento. Me levanté y me dirigí al baño. Una vez ahí, dudé, así
que me acerqué al inodoro e hice pis (como si hubiera ido para eso). Tomé valor y me
metí los dedos hasta la garganta, rozando el paladar con mis uñas. Muy bien, eso dolió:
tenía que evitar, a partir de ese momento, que mis uñas lastimasen mi paladar. Volví a
hacer el intento y en menos de tres minutos la hamburguesa de pollo y muchas de las
papas que había comido flotaban en el inodoro. Sí, es desagradable, pero es la verdad.
No me sentía mejor: me salían lágrimas de los ojos (por miedo o por hacer fuerza) y se
me había congestionado la nariz en cuestión de segundos. Pero mi estómago estaba
vacío y ya no sentía ganas imprudentes de vomitarle a alguna de mis amigas en la cara.
Muy bien, aquel iba a ser mi secreto: nadie tenía que enterarse. No porque pensase que
estaba mal lo que estaba haciendo, sino porque no quería que se crearan rumores y
sobretodo porque no quería que nadie develara mi fórmula para estar mejor. La había
inventado yo, eso creía.
Lo cierto es que a partir de aquel día vomité cada una de las comidas que
invitaba a mi estómago (muchas de ellas siquiera llegaron a pedir hospedaje en él).
Era una máquina de hacerme sentir bien, es decir: no paraba de vomitar. Y en aquel
momento esa era mi manera de elegir; porque nunca había podido elegir: tenía que
comer, tenía que estudiar, tenía que tener amigas y tenía que pintarme y ser bonita.
Perfecto, pero ahora además decidía vomitar y sacarme las porquerías que tenía adentro.
En consecuencia, una vez más, la comida pasó a ser una porquería y de nuevo empecé a
adelgazar a pasos agigantados.
En un principio simplemente vomitaba las comidas, entiéndase: almuerzo,
merienda y cena (nunca desayuné, jamás). Más tarde vomitaba té, café, cualquier
pedazo de galleta por minúsculo que fuere; cualquier cosa que entraba por mi boca tenía
que salir por mi boca, no había otra salida permitida.
Mis amigas no se daban cuenta, lo cual era fabuloso y me daba libertad absoluta
para comer y vomitar las veces que quisiera.(…) Era inmune a todo, nada me afectaba. Mientras las demás comían y alojaban grasa en sus cuerpos, yo comía incluso más y quedaba más flaca, sin panza, sin hincharme, sin nada. Nada excepto jugos gástricos que amenazaban con acabar con mi estómago y un aliento que hablaba del tráfico de comida que ocurría cada vez que metía algo en mi boca. Sin contar estos detalles, era el plan perfecto. (…)
Parte del libro Abzurdah de Cielo Latini
*.Es locura odiar todas las rosas
porque una te pinchó....
*.Entregar todos tus sueños..
porque uno de ellos no se realizó...
*.Perder la fe en las oraciones
porque no fuiste atendido
*.Desistir de todos los esfuerzos
porque uno de ellos fracasó..
*.Condenar todas las amistades
porque una te traicionó...
*.Descreer de todo amor
porque uno de ellos te fue infiel....
*.Dejar fuera todas las chances de ser feliz
porque en una tentativa no tuviste suerte...
Espero que en tu caminata
no cometas estas locuras...
Recordando que siempre
Hay otra chance, otra amistad,
otro amor...
Una nueva fuerza...
La gloria no consiste en jamás caer,
pero sí ....
en erguirse
cada vez que sea necesario !!
No quiero estar sin ti
si tú no estás aquí me sobra el aire
no quiero estar así
si tú no estás la gente se hace nadie
Si tú no estás aquí no sé
qué diablos hago amándote
si tú no estás aquí sabrás
que Dios no va a entender por qué te vas
No quiero estar sin ti
si tú no estás aquí me falta el sueño
no quiero andar así
latiendo un corazón de amor sin dueño
Si tú no estás aquí no sé
qué diablos hago amándote
si tú no estás aquí sabrás
que Dios no va a entender por qué te vas
Derramaré mis sueños si algún día no te tengo
lo más grande se hará lo más pequeño
pasearé en un cielo sin estrellas esta vez
tratando de entender quién hizo
un infierno el paraíso
no te vayas nunca
porque no puedo estar sin ti
si tú no estás aquí
me quema el aire
Si tú no estás aquí no sé
qué diablos hago amándote
si tú no estás aquí sabrás
que Dios no va a entender por qué te vas
Si tú no estás aquí no sé
qué diablos hago amándote
si tú no estás aquí sabrás
que Dios no va a entender por qué te vas
si tú no estás aquí
Solo pido volar,
•
no pido algo imposible...
•
Necesito valerme,
•
necesito ser yo.
•
Quiero libertad!
"Hoy, ღ
en la ciudad, ღ
todos, ღ
absolutamente todos, ღ
se levantaron con granos de azúcar en los labios. ღ
Pero sólo se dieron cuenta ღ
los que al despertarse, ღ
se besaron." ღ
•Mírame,
•Quien sabe a donde llegaré.
•Tómame,
•No hay suelo ya donde caer.
•Ven,
•Llévame del dolor,
•Que esta oscuro y no oigo tu voz.
•Solo quiero respirar,
•Que la noche me va a matar.
•Tómame,
•Que el mundo se vino a mis pies.
•Llévame,
•Que hoy ya no me quiero esconder.
•Ven,
•Llévame del dolor,
•Que está oscuro y no oigo tu voz.
•Solo quiero respirar,
•Que la noche me va a matar.
•Dame un beso,
•Algo que me haga al fin regresar.
•Y llorar en tus brazos al final,
•Que aún hay tiempo para escapar.
•Ven, llévame del dolor.
•Ven,llévame del dolor.
•Llévame, llévame
•Ven, llévame del dolor.
•Ven, llévame del dolor.
O.o°•No son las pérdidas o caídas
O.o°•las que hacen fracasar a un hombre,
O.o°•sino
O.o°• la falta de coraje
O.o°• para levantarse y
O.o°• seguir caminando...
.